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Cultura japonesa · 16 de septiembre de 2026

Yabusame: las flechas del samurái a caballo no están hechas para atravesar

Blanco cuadrado de madera sobre un poste al borde de la pista de tierra de un santuario japonés

Un caballo a galope tendido por una pista de tierra de unos 250 metros. Encima, alguien vestido como cazador del siglo XII que suelta las riendas, saca una flecha, dispara, guarda, saca otra, y así tres veces en unos veinte segundos. Las manos no vuelven a las riendas en todo el trayecto. Se llama yabusame, y la primera pista de que no estás viendo un deporte está en la punta de las flechas.

Tres blancos, y una flecha que busca sonar

Los blancos son tablas cuadradas de unos 54 centímetros, montadas en postes al costado de la pista. La flecha no termina en punta: lleva una cabeza roma y redondeada, de las que en japonés se comparan con un nabo, y está hecha para golpear la madera con un estruendo, no para clavarse en ella.

Cuando el jinete llega a cada blanco, levanta el arco, jala la flecha hasta pasar la oreja y suelta con un grito. Ese grito tampoco es adorno, y en un momento vemos qué dice.

Una flecha diseñada para sonar en vez de atravesar no es una medida de seguridad. Es la pista de para qué se hace todo esto.

Nació porque a los samuráis se les estaba yendo la puntería

En 1187, Minamoto no Yoritomo, el primer shogun del periodo Kamakura, mandó celebrar yabusame en el santuario Tsurugaoka Hachimangu con una dedicatoria por la paz y la prosperidad del reino. La motivación tenía dos capas: los guerreros estaban perdiendo destreza con el arco montado, y Yoritomo quiso recuperarla convirtiendo el entrenamiento en un rito sintoísta, para levantar de paso la disciplina y la devoción de la tropa.

La costumbre no se interrumpió. Más de ocho siglos después se sigue corriendo en el mismo santuario, con dos escuelas que se han transmitido por familia durante generaciones: Ogasawara-ryu y Takeda-ryu.

Un entrenamiento militar que se vuelve ceremonia religiosa deja rastros por todos lados. El más claro se oye.

Lo que grita el arquero antes de soltar

El grito es in-yo-i, y remite al in y el yo, que en China se conocen como yin y yang: oscuridad y luz. No es un rugido de esfuerzo ni una señal para el caballo. Funciona como oración, por la paz del reino y por buenas cosechas.

Ya viste las flechas, la pista y el grito. Falta lo que ocurre cuando termina la carrera, que es donde se cae el último malentendido.

No es una competencia: es una ofrenda

El yabusame de santuario se llama yabusame-shinji, y la palabra shinji significa rito sintoísta. No hay marcador que importe ni premio que llevarse. Los blancos y las flechas se consagran ante las deidades y después la gente se los lleva a casa como protección, pidiendo buena cosecha y paz.

Eso explica hacia atrás todo lo demás. Las flechas suenan en vez de atravesar porque el estruendo es parte de la ofrenda. Los blancos no se destruyen porque van a repartirse. Y el vestuario no es disfraz: en Kamakura corren 18 jinetes, los primeros tres con ropa de caza del periodo Kamakura y los quince restantes con atuendo de época Edo.

Lo que estás viendo, entonces, no es un espectáculo con envoltura religiosa. Es una plegaria que resulta espectacular. Y ochocientos años de continuidad se entienden mejor así: los espectáculos se cansan, los ritos no.

Dónde y cuándo verlo

  • Kamakura, santuario Tsurugaoka Hachimangu: el festival Reitaisai va del 14 al 16 de septiembre, y el yabusame se corre el 16 alrededor de la una de la tarde. Es gratis y se llena, así que llega temprano por lugar sobre la pista.
  • Nikko, santuario Toshogu: en el festival de otoño, el 16 y 17 de octubre.
  • Tokio, santuario Meiji Jingu: en otoño, con las dos escuelas alternándose.
  • Towada, Aomori: el Sakura Yabusame, en primavera y con arqueras compitiendo bajo los cerezos.

Sobre quién puede montar: los ritos de santuario siguen siendo en general cosa de hombres, pero el yabusame también se practica como deporte, donde se cuentan los aciertos, y ahí sí hay mujeres compitiendo. El de Towada es exclusivo de arqueras.

El mismo arco, dos caminos distintos

El arco del yabusame es pariente del que se usa a pie, largo y agarrado por debajo del centro. Lo que cambia es a qué se dedica cada uno. En el kyudo, el camino del arco, la distancia es fija, el tiempo es todo tuyo y lo que se corrige es la forma. En el yabusame no hay tiempo: hay veinte segundos, un caballo que no se detiene y tres oportunidades que pasan.

Por eso conviven sin competir. Uno conserva la práctica militar convertida en rito. El otro convirtió el disparo en disciplina personal. Los dos se llaman camino, y por la misma razón.

¿Qué es el yabusame?

Es la arquería japonesa a caballo: se escribe 流鏑馬 y consiste en disparar tres flechas contra tres blancos de madera mientras el caballo corre por una pista de unos 250 metros. Se practica como rito en santuarios sintoístas.

¿Por qué las flechas no tienen punta?

Llevan una cabeza roma y redondeada para que el impacto contra la tabla suene fuerte en vez de perforarla. El sonido forma parte de la ofrenda, y el blanco se conserva porque después se reparte entre los asistentes.

¿Qué gritan los arqueros?

In-yo-i, que remite al in y el yo, yin y yang en chino, oscuridad y luz. Funciona como oración por la paz y por buenas cosechas.

¿Cuándo es el yabusame de Kamakura?

El festival Reitaisai del santuario Tsurugaoka Hachimangu se celebra del 14 al 16 de septiembre, y el yabusame se corre el día 16 por la tarde, hacia la una.

¿Las mujeres pueden participar?

En los ritos de santuario, en general no. En la versión deportiva sí, y el Sakura Yabusame de Towada, en Aomori, es exclusivo de arqueras.

¿Cuál es la diferencia entre kyudo y yabusame?

El kyudo se dispara a pie, a 28 metros de un blanco fijo, y su búsqueda es la forma correcta. El yabusame se dispara a caballo, en movimiento y contra reloj, y conserva su origen de entrenamiento militar convertido en rito.

Empecemos

¿Y si lo ves con tus propios ojos?

Las fechas del yabusame no se mueven, los vuelos baratos sí. En el taller de Viajeros a Japón armamos tu itinerario alrededor de lo que quieres ver, con trenes, Japan Rail Pass y la etiqueta que conviene traer aprendida antes de llegar.